Zona de Confort / Casa Entera

Zona de Confort / Luciana Ponte

Zona de Confort / Luciana Ponte 

“Fulanitx de tal está aquí, ¿puede pasar?” Suena la pregunta en el megáfono del departamento que alquilamos por airbnb en la colonia San Rafael, un espacio neutro y despersonalizado, montado como si fuese un hotel, a la entrada vigilantes rodeaban un lobby que nadie jamás habitará. Las medidas de seguridad son un filtro que permite que sólo “tus amigxs” accedan a tu espacio. Al igual que facebook, la caseta de vigilancia vela porque no te incomoden desconocidxs.

Zona de confort  plantea la idea de un hogar conectado que entiende las redes sociales como espacios que alojan nuestras intimidades espectacularizadas, sincericidios solitarios, monólogos inconformes y polarizaciones compartidas. Nuestros afectos y estados de ánimo son mediados por una interfaz que alienta nuestro ego a cada like o que enerva nuestra rabia entre discusiones mayoritariamente absurdas. Facebook es la sala, instagram el recibidor, sobre la mesa se sextea…

Luciana Ponte, artista argentina radicada en México desde hace un par de meses, juega con nuestro sentido del humor, planteando situaciones personales que se vuelven colectivas y en las que podemos vernos identificadxs no solo por el uso de códigos que reconocemos en nuestra vida cotidiana conectada (posts, likes, emojis o las dos flechitas azules) sino por aquellas emociones que se manifiestan cuando observamos en la pantalla esas imágenes.

La obra de Luciana nos hace empatizar con las ansiedades compartidas al reconocernos en aquella violencia cariñosa que emerge de una cortina de baño convertida en meme (d)enunciando la falta de amistades sólidas o de la cobija que materializa el storie de instagram que emerge del odio ante la “idiotez” del mundo contemporáneo. En la sala las dos piezas principales consisten en dos pinturas de correos electrónicos, mensajes que se anteponen, que han sido enviados a la artista por sus haters, o sus fans; un mensaje de amor que da más miedo que el de odio. Las pinturas-correos que decoran la sala se acompañan de una serie de retratos sacados de instagram de otras “Lucianas Pontes”, un ejército de homónimas que la artista sigue por redes sociales y captura planteando el juego de personalidades que nos creamos para el mundo digital. La Luciana brasileira lista para el carnaval, la Luciana que replica la pose ensayada o aquella que postea la selfie fallida. Como centro de mesa reposa el bodegón postcoito compuesto de emojis que se utilizan para el sexting, la berenjena y el durazno se muestran enmarcados en la frase “This could be us… pero nunca vas a madurar”, de nuevo la queja y la insatisfacción se muestran en un objeto que se traslada de lo virtual a la pintura y de la pintura al ready made.

El trabajo de Luciana traslada su forma de transcurrir en las redes materializando pasiones superficiales e inasibles en pinturas y objetos de lo que ella misma llama #decoracióndeinteriores y desde la comodidad del sofá le clava el “visto” al bienestar.

El formato de Casa entera, al ser un proyecto fugaz y furtivo en el que se alquilan e intervienen departamentos de airbnb, funciona bajo una lógica distinta al típico multitudinario opening de exhibición. La muestra termina siendo visitada por pequeños grupos selectos de personas, generando un ambiente íntimo y ameno, donde se sucedieron conversaciones hogareñas, la gente se tomó fotos y generó nuevos stories que fueron a parar nuevamente a las redes perpetuando el círculo vicioso, porque por supuesto esta muestra está hecha para eso y para recibir muchos likes.

 

Ciudad de México

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