Réplica – Elías Heim

Con la calle cubierta de vidrios rotos y testigos que observaban sin intervenir, despertaron las familias judías luego de que sus sinagogas y negocios familiares fueran atacadas el 9 de Noviembre de 1938 en la Alemania nazi. Este acontecimiento que recibió el nombre de Kristallnacht o la noche de los cristales, fue y ha sido clave en la determinación de las políticas raciales que aún hoy en día seguimos contemplando.

Réplica es una obra que de forma performática hace uso del acontecimiento del pasado para repercutir en nuestra conciencia. Utilizando la vitrina como motivo a indagar, Elias Heim reproduce la acción de la ruptura en esta fecha simbólica quebrando el vidrio de nuestra vitrina localizada en el barrio Granada, barrio judío por excelencia en Cali, el cual sigue siendo habitado por familias judías y da alojo a la sinagoga.

Recurriendo a la memoria, Elías Heim nos vuelve a presentar ese pasado-presente de sus raíces judías, un hecho que pareciera ser ajeno pero que tiene un estrecho vínculo con la ciudad debido a la migración judía a Colombia después de la segunda guerra mundial, y aunque este suceso parece ser también lejano en el tiempo sabemos que nuestro pasado violento; los conflictos bélicos, las acciones racistas y discriminatorias, siguen sumamente presentes en la realidad.

El trabajo de Heim busca precisamente evidenciar esa herida y la ruptura tanto del pasado como del futuro, señalando la continua pulsión de olvidar y de resanar el hecho violento como una necesidad para sobrevivir y como estrategia para curar un trauma, lanzándonos así un pregunta: ¿qué sucede el día después de la tragedia? Seguir haciendo como si nada hubiera ocurrido o bien prevenir para que la tragedia no vuelva a suceder.

Entrevista con Elías Heim

Gris García: Cuéntanos cuál es la idea general de esta exposición.

Elias Heim: Cuando me llega una carta de lugar a dudas invitándome a una intervención en éste lugar, lo primero que se me vino a la mente fue la relación que tiene la vitrina con el contexto histórico en el cual está situada. Antes de que esto fuera lugar a dudas la casa pertenecía, pertenece, a un barrio que se llama Granada, que en sus orígenes era el barrio residencial en desarrollo justamente después de la segunda guerra mundial. Cali se empezaba a expandir en diferentes direcciones hacia el sur, hacia el este y hacia el oriente. Entonces aquí tenemos una coyuntura entre el único lugar residencial en el momento en el que llegan las inmigraciones de la segunda guerra mundial y la inmigración judía. Yo estaba buscando algo que me correspondiera para sentirme identificado de alguna manera, entonces allí encontré esa coyuntura y me pareció muy curioso que la vitrina fuera el motivo a pensar o a indagar. También quería hablar de una especie de trauma que permanece a pesar de que pasan las generaciones y a pesar de que pasa el tiempo. Se supone que maduramos y toda esa situación, pero en Alemania, de donde proviene la parte de mi familia paterna ocurrió un acontecimiento que continúa de generación en generación a pesar de que no debería porque se supone que estamos en un país distinto, porque que estamos en unos contextos históricos ajenos y porque somos una generación diferente. Y es el Kristallnacht, el acontecimiento que marca el inicio del antisemitismo más palpable y el que también marca el inicio de la persecución de los judíos durante la segunda guerra mundial. Eso lo traen consigo los inmigrantes; mis abuelos lo traen, la gente que forma la comunidad judía de Cali también. Por eso inicia este trabajo así, para mi era muy agradable poder inyectar a la propuesta algo que me correspondiera, y no es algo tangible, es algo que está en el inconsciente colectivo.

GG: Entrando directamente en el Kristallnacht y la idea de Réplica, ¿Cómo se unen o se diluyen el concepto de representación y de ficción?

EH: Esto tiene mucho que ver con el psicoanálisis; con la forma en que nosotros los seres humanos respondemos a los traumas y a las cosas que nos afectan. Algo que desapareció, algo que no tiene porqué estar presente vuelve otra vez, aflora en tu inconsciente y se vuelve casi palpable. La representación, el volver a presentar en este caso, sería esta cosa que vuelve y que se hace palpable a pesar de que no es tangible. Existe un caso que es como el síntoma de este trauma y luego viene el tratamiento, donde se hace un diagnóstico de porqué esto sucede. Y son elementos clínicos, científicos, que se ponen de manifiesto para poder curar a la persona que padece este trauma hereditario de lo que fue. Entonces la ficción está también en la metodología curativa. Por ejemplo a un niño que ha recibido un trauma, lo pones a jugar y el niño en la ficción representa el momento del trauma y el analista puede llegar a deducir allí algunos aspectos a tener en cuenta para la curación del enfermo. Entonces yo creo que en este trabajo, el volver a presentar, no representar, sino volver a presentar el momento de la conmemoración del Kristallnacht, que es el 9 de noviembre, y hacer todo esto tan rigurosamente conmemorativo puede servir como un especie de catarsis curadora para que este trauma sea más vividero, porque está comprobado que no se cura, pero puede ser algo que ayude a saber o a concientizar el hecho de porqué ocurrió, o cómo nosotros podemos lidiar con ese fenómeno.

GG: Esto que hablas que tiene mucho que ver con el recurrir a la memoria, algo que siento que esta muy implícito dentro del arte contemporáneo, ¿Cómo funciona para ti ese traslado de aquel pasado al presente y a este contexto en concreto?.

EH: Pienso que uno de los fenómenos más importante que yo observo cuando se trata de situaciones dramáticas que no solamente están relacionadas con lo que uno heredó y trajo consigo sus abuelos, sino que Colombia es un país violento per se, y la manera en como nosotros reaccionamos al día después de la tragedia, digámoslo así, es lo que en la exposición aquí en la Tertulia pudiste observar, que es una reflexión acerca de tratar, de ocultar la herida, inmediatamente sucede el hecho caótico, tenemos una pulsión de repellar, de sanar, todos los verbos éstos que pueden acompañar al ocultamiento del hecho violento. A mi esa me parece una respuesta muy local, muy autóctona, una manera de sobrevivir a un continuum de hechos dramáticos y violentos. Que es la forma que hemos encontrado para sobrellevar este continuo elemento dramático.

Pienso que lo más interesante de este proyecto, para mi, es quebrar el vidrio y reemplazarlo y dejarlo como si nada hubiera ocurrido. El vidrio es de los materiales más vulnerables, reparar el vidrio es imposible, volverlo a pegar y que no se note la fisura. Es una de las reflexiones que yo trabajo en Trümmerfrauen1 el trabajo de las estanterías. El vidrio aquí sería reemplazado perfectamente otra vez, aparecería el vidrio original como si nadie hubiera pasado.

Ese es el elemento criollo que tu me estas preguntando, ¿que es lo auténticamente Colombiano en esta situación? Es reparar el daño y seguir adelante como si nada hubiera pasado. Porque nosotros alrededor de la memoria tenemos una reflexión acerca del alzheimer por que Colombia tiene una recurrencia de la memoria, pero es una memoria muy caducable, esas memorias son fácilmente desechables para poder reemplazarla por la siguiente y la siguiente, pero ya casi no recordamos lo primordial o lo esencial. En este caso es presentar el trauma como si nada hubiera pasado, qué es lo que más me interesa; hacer la conmemoración, recurrir a la memoria pero al mismo tiempo a esa acción o pulsión de ocultar o tapar el trauma o la herida.

GG: De hecho ahora que estas hablando de ayudar, de la curación y de la cuestión de la memoria, en algún momento mencionas el concepto de resiliencia, un concepto que me parece sumamente adecuado para pensar desde el proyecto, ¿cómo tomas este concepto desde tu trabajo?

EH: La resiliencia, cuando investigué para el trabajo Fototropismos, fue para mi un descubrimiento bastante interesante el saber que le resiliencia es un término físico muy ligado a la lógica, a la conciencia; un concepto científico estructurado. Y de la física del estudio de la materia se requería de un término que definiera la capacidad que tiene un material que al recibir un impacto muy fuerte permite rebotar; que ese material no se destruya sino que rebote y que al rebotar mantenga su estructura. A ese material en esas condiciones después del golpe se le dice que es un material resiliente. Cuando los estudiosos de las comunidades humanas, de la antropología, escuchan de la ciencia vecina este término utilizado en la física aplican la resiliencia a individuos o colectivos que después de un golpe muy grande rebotan, es decir, sobreviven y mantiene su estructura. Y mantener su estructura ya desde el punto de vista sociológico o antropológico es poder seguir aportando, es decir, funcionar de manera positiva o dadivosa en el contexto comunitario. Eso es resiliencia a nivel humano, a nivel antropológico.

Este concepto de “aguante” que la comunidad sobrevive se rompe , pero vuelve otra vez se repara y continúa adelante para volver a ser. Como Sisifus, rota y vuelve a ser reparada y así sucesivamente. Es una aplicación del concepto hacia la situación un poco más explícita de la renovación inmediata de esa ruptura, pero es resiliente, es decir, la estructura y la función de la ventana se mantiene.

Lo que vamos a tener aquí es una especie de estrategia que se hace ya sabiendo que son sucede, como un anticipo de lo que va a ocurrir. Y es una réplica, es decir una cosa que tiene una relación recurrente en el tiempo. Y pues si ya sabemos esto, si el antisemitismo tiene brotes y vuelve y florece, y la sinagoga es el lugar de asentamiento de la rabia y el punto focal de la destrucción y de la asonada. Y si sabemos que los barrios judíos y los cementerios tienen una suerte de vulnerabilidad, entonces la obra de arte no se queda en la representación de este fenómeno sino que anticipa y réplica, por eso se llama una réplica, entonces estamos preparados ya para la restauración del posible daño, en ese sentido es resiliente porque se hace mas fuerte.

La comunidad también te da un factor de solidaridad y de apoyo; estamos hablando de una comunidad que llegó en condiciones muy precarias y que gracias a la cohesión entre sus miembros llegaron no sólo a sobrevivir sino a pasar a una etapa de autosostenibilidad. Yo creo que ese amor colectivo o solidario por el otro es el que permite ser también solidario y cariñoso con la estructura que puede llegar a ser dañada. Es una forma anticipatoria y preestablecida a curar lo que precisamente vaya a ocurrir, entonces también es un gesto muy dadivoso y muy generoso en cuanto a la posibilidad de postergar la integridad de los edificios que también pueden ser vulnerados. Ese también es un acto de amor.

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